
Vía Pedro, por cierto.
Tú no sabes lo que es una clase, Marge. Soy yo el que se juega el cuello todos los días. Y no estoy desvariando; eres tú la que desvaría. Desvaría este sistema monstruoso. ¿Y, sabes? Te diré la verdad: tú no sabes afrontar la verdad. Cuando alargues la mano y te la encuentres toda manchada de mocos que antes eran la cara de tu amigo, sabrás lo que tienes que hacer. Olvídalo, Marge: ¡Es Chinatown!
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